Escudo heráldico

Conoce los detalles de nuestro Escudo Heráldico

Nuestro Escudo se integra por dos elementos, el primero de ellos, un escudo siguiendo las normas de la heráldica y el segundo elemento corresponde al nombre de nuestro Colegio, como se detalla.

El escudo, se compone de un campo de esmalte color azul (oscuro). Sin particiones visibles, en el campo tiene tres torres de metal oro, piezas iguales, dispuestas en pila no convencional, esto es, va una arriba, centrada, y dos abajo, éstas últimas colocadas en la parte media del escudo, hacia los flancos diestro y siniestro; es vacía la parte baja del campo, azur.

La orla es lisa, de oro, a la que sigue hacia el exterior otra franja lisa color azur, y la bordura es igualmente lisa, de metal oro.

A modo de divisa, en la base del escudo, sin ornamento, se lee: Colegio Altamira, conforme a las leyes heráldicas, el escudo del Colegio Altamira identifica la Institución.

El campo o fondo del escudo es azul, por el simbolismo que contiene este color: de infinitud, de espacio amplio, de cielo que se mira hacia arriba. El Altamira es un Colegio donde los alumnos principalmente, pero en cierta medida también los padres de familia, profesores y personal administrativo, adquieren un saber amplio, que no se restringe al aspecto académico, sino que abarca las distintas áreas de la personalidad humana. Los estudiantes del Altamira buscan la infinitud, es decir, la trascendencia. En este Colegio hay una concepción cristiana católica de la vida, lo cual implica el aprendizaje y fortalecimiento de virtudes cristianas, y el reconocimiento de un fin sobrenatural en cada persona, que es la visión de Dios por toda la eternidad, estado de vida posterior a la muerte, comúnmente denominado el cielo.

El campo del escudo ostenta tres torres. Porque este número simboliza la familia, cuyos integrantes tienen tres misiones distintas y complementarias: paternidad y maternidad (cónyuges: varón y mujer), y filiación (hijos). En Altamira la educación se dirige a la familia, no solamente al hijo o hijos que son alumnos, pues todos se benefician de la misma. El tres simboliza también plenitud, teniendo como referencia la Teología cristiana.

La torre en sí es rica en simbolismo educativo. Se trata de una edificación fuerte y alta, útil para la defensa; es posición de dominio, al permitir mirar a lo lejos. Estar en una torre conlleva fidelidad a los intereses y personas que con las torres se defienden, y exige valentía, virtud correspondiente a la virtud cardinal de la fortaleza. En ajedrez, la torre es pieza clave, que camina en línea recta en todas direcciones.

De igual manera, la educación que imparte el colegio Altamira, en colaboración con la que reciben los hijos en su hogar, se encamina a convertir a cada estudiante en alguien sólido en la vida, por la cimentación de sus principios de conducta y actuación, que sabrá defenderse de los ataques a esos principios cabalmente sustentados, manteniéndose en el bien.

Hay altura en las miras del educando y puede ver más allá de lo inmediato, logrando así desarrollar su capacidad de liderazgo, en bien de la sociedad básica que es su familia actual y de la comunidad donde se desenvuelva.

Las tres torres en el campo del escudo son de metal oro, valioso, dúctil sin llegar a romperse, buen conductor del calor y la electricidad. Queda representada así la riqueza que adquiere el estudiante del colegio Altamira, gracias a la integridad de su formación. Es un caudal: la educación, al igual que el oro, se aprecia, y por tanto, se busca acrecentarla, nunca perderla. La torre de oro de la educación es dúctil, puede moldearse, hasta dar la forma precisa de una personalidad rica en virtudes y valores; llegar a tal objetivo sin romper las características de cada persona en formación. Así como el oro es buen conductor, en Altamira se fomenta que la educación recibida se transmita a otros, con el interés cívico de beneficiar a los demás.

La disposición de las torres, una colocada arriba y dos en el siguiente nivel, se debe a la comparación que puede establecerse con la filosofía educativa del Colegio. Los padres de familia se simbolizan en la torre de arriba, para resaltar que ellos son los principales educadores de sus hijos. Su misión fundamental como padres es justamente ésa: educar, formar, y es una labor insustituible.

Las otras dos torres representan: una, a la institución educativa, y la otra, a los estudiantes, alumnos del Altamira.

La Institución considera a los profesores y al personal de apoyo que labora en la escuela, pues juntos cumpliendo cada uno la parte que le corresponde en la labor docente, brindan al estudiante la formación, simbolizando en la torre a su lado, el saber que complementa la educación que éste recibe en su hogar.

La orla y la bordura en esmalte oro, simbolizan la riqueza que envuelve todo cuanto compete al Colegio Altamira. La franja intermedia azur señala la amplitud de influencia que corresponde al Altamira dar a la sociedad, manteniéndose fiel a la filosofía educativa que encierra.